lunes, 26 de marzo de 2012

TRANSICIÓN DEL PRESIDENCIALISMO EN MÉXICO

El presidencialismo mexicano ha sufrido muchos cambios a través de sus Constituciones partiendo de la que le dio origen, la de 1824, pasando por la de 1857, hasta la de 1917.

Anteriormente, el Presidente era el jefe del partido predominante (al que integró las organizaciones obreras, campesinas y profesionales). De hecho un elemento determinante en la formación del régimen presidencial fue el nacimiento del PRI (antes PNR). Y en la actualidad tenemos un sistema tripartito de partidos políticos (y no con esto pretendo decir que sólo hay 3 partidos, sino que son 3 los que tienen posibilidad real de obtener la Presidencia de la República y un número importante de legisladores en el Congreso). También era el “jefe” del Poder Legislativo, pues él decidía quiénes serían los miembros del Congreso de la Unión; no había legisladores de un partido de oposición que representaran en alguna cámara una real obstrucción. Sino hasta  1997 en que se pierde la mayoría en la Cámara de Diputados y con la alternancia del año 2000, lo que significa el Presidente de la República, forzosamente tiene que negociar; y para ello requiere de  negociadores políticos muy hábiles. Considero que este hecho es un cambio muy importante en el régimen presidencialista en el que vivíamos y a la vez fue el origen de un gran problema: la dificultad de lograr mayorías.

Decidía quiénes serían los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), actualmente esta “ratificación del Senado”, no es otra cosa más que compartir el nombramiento con los principales partidos a través de sus grupos parlamentarios. El Poder Judicial Federal comenzó a fortalecerse a partir de las reformas constitucionales de 1988 que convirtieron a la SCJN en casi un Tribunal Constitucional y con las de diciembre 1994 se realizó una nueva reforma que también lo ha continuado fortaleciendo.

También decidía quién sería el candidato a sucederlo y quiénes serían los gobernadores de los Estados, presidentes municipales, el “Regente de la Ciudad de México” etcétera; toda la estructura del poder estaba sometida a la voluntad del Presidente de la República. Las estructuras de organización política, social, militares, financieras, obreras y campesinas giraban en torno a la figura presidencial.

La influencia del Presidente de la República en la economía ha disminuido a causa de una serie de factores, tales como que el Banco de México se convirtió en un organismo autónomo, que no depende jerárquicamente del él, ni de ningún otro poder. Antes de su autonomía, el presidente influía en la economía a través de los mecanismos del banco central, de los organismos descentralizados y de las empresas de participación estatal, así como las amplias facultades que tenía en materia económica. En la actualidad, las posibilidades que tiene el Presidente de manejar de manera autónoma, la conducción de la economía se han visto muy limitadas, desde el sexenio de Miguel de la Madrid.

Anteriormente, el Presidente  era el único capaz de promulgar leyes al firmarlas y publicarlas, pues aun cuando el Legislativo ha tenido la facultada de presentar iniciativa, antes era el Ejecutivo quien tenía la obligación de promulgarlas, ahora ya no, pues lo puede hacer el Presidente de alguna de las 2 cámaras. No podemos olvidar el famoso “Día del Presidente” al rendir su informe ante el Congreso, formato que fue modificado con el fin de adaptarlo a las nuevas condiciones del país, y modificar el régimen vigente en aras de  constituir un Estado moderno que cuente con mecanismos funcionales y democráticos de rendición de cuentas.

Como he mencionado, es en 1997 cuando empieza la crisis del Presidencialismo Mexicano con la  mayoría opositora en la Cámara de Diputados y se confirma esta crisis con la alternancia en el poder presidencial en las elecciones del 2 de julio de 2000. Durante 70 años estuvimos en presencia de un partido hegemónico[1] donde el Presidente de la República contaba con la aprobación y soporte que necesitaba para desempeñar “cabalmente” sus funciones. Actualmente el Presidente ha perdido la fuerza y el control sobre el Congreso, que le habían permitido gobernar sin problema. Como podemos apreciar, actualmente el PRESIDENCIALISMO en nuestro país está acotado, por lo que la base para gobernar con éxito es la negociación política, imprescindible para consolidar la democracia y fortalecerla con gobernabilidad.

La época donde el Presidente imponía su voluntad ha terminado, la relación con los otros poderes se ha transformado.   



[1] De acuerdo con Sartori: “El partido hegemónico no permite la competencia por el poder, ni una competencia de facto. Se permite que existan  otros partidos, pero como partidos de segunda, autorizados; pues no se les permite competir con el partido hegemónico en términos antagónicos y en pie de igualdad”. Giovani Sartori. “Partidos y sistemas de partidos, marco para un análisis”. Madrid Alianza Editorial, 199, pág. 276.

1 comentario:

  1. Esto es algo muy breve de los cambios que ha habido en presidencialismo mexicano, el tema da para escribir mucho más que una cuartilla, pero espero sea de su utilidad.

    ResponderEliminar