DEBER JURÍDICO. I. (“Deber”, del latín debere, a su vez de habere y de: “tener que”, “ser necesario”, “tener la obligación”, “deber”.) En el lenguaje ordinario “deber” indica el comportamiento al que un individuo está obligado de conformidad con una regla o precepto (religioso, moral, jurídico). De ahí que “debido” (de debitum: el comportamiento conforme a la regla o precepto) sea entendido como “lo correcto”, “lo bueno”, “lo justo”, “lo lícito”.
Aunque sin relación etimológica, “deber” está relacionado con seov: “ser preciso” “ser necesario”, de ahí deontología: teoría de los deberes.
“Deber” no indica necesidad, sino obligación (tener una razón, p.e., moral, para acutal. “Deber” se opone a lo que es; alude a lo que debe ser. “Deber” se aplica especialmente a la obligación moral; en este sentido, Pflicht en la moral kantiana. Como modalidad normativa del comportamiento, la dogmática jurídica (especialmente civil) usa más frecuentemente “obligación”.
El acto considerado debido es un acto tenido por obligatorio; un acto que se debe hacer. Normalmente el deber se manifiesta en el contenido de un mandato: “cumple tus promesas”, o bien de una prohibición: “no mientas”. Por ello “deber” denota siempre una restricción impuesta a los individuos. La imposición de deberes es una de las formas típicas por las cuales se regula el comportamiento humano.
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